|
||||||||
|
El análisis de contenido según el diseño de análisis del objeto de estudio
La pertinencia de acudir a situaciones espontáneas y a la elaboración de datos mediante disección (o análisis) de productos singulares de comunicación social (por ejemplo, el análisis de contenido) procede de refutar la adecuación, significatividad y validez de la singularidad de los productos respecto a aquellas situaciones. No hay que olvidar que en aquellas situaciones de comunicación que brindan la posibilidad de elaborar, registrar y después procesar datos a partir del tratamiento de los productos singulares guardados, grabados o conservados (ejemplares de periódicos puestos en circulación, programas de radio o TV que han sido difundidos, etc.) pertenecientes a aquellas situaciones, requieren una previa disección de los productos orientada a su vez a elaborar, registrar y tratar datos extraídos de ellos; ahora bien, es obvio que no todos los datos que pueden ser elaborados, registrados y tratados, a partir de la disección de productos comunicativos o “textos”, resultarán adecuados, y serán significativos y suficientes, para representar científicamente la situación comunicativa que integra supuestamente el acontecer socialmente previsto en que se recurre a la comunicación, y que ha de constituir el objeto científico de análisis; por ejemplo, este texto que estamos escribiendo y que en su momento será impreso en el número de la revista que la editorial hará circular, para que los lectores puedan compartir con nosotros algunas ideas de metodología, gracias a la comunicación escrita y comercialmente difundida en el mercado de librerías, puede ser guardado, diseccionado en sus elementos físicos, gráficos, etc.; y gracias a una operación de disección, (como por ejemplo, separar las palabras que contiene), elaborar como dato, v.g., un número de ellas; en función de cómo se trate luego este dato, los registros serán diferentes (como veremos más adelante), pero también será relevante lo que se hace con ese número; este número puede servir para establecer una cantidad correspondiente de gasto (pagos al corrector tipográfico, o al de estilo), o puede servir como un total respecto al cual calcular la frecuencia de sustantivos y verbos (palabras llenas) comparándola con la frecuencia de determinantes y partículas (palabras vacías) que contiene, en el supuesto de que esta comparación representara un índice de viveza literaria en el estilo y que se supone igualmente propio de cada autor; es obvio que un mismo dato (número de palabras) se somete a una operación por la cual se hacen cálculos que permiten extraer nuevos datos que sólo serán adecuados, si están bien hechos, pero que sólo serán significativos y suficientes por su relevancia para representar un objeto que ya no es el propio texto, sino el proceso singular de comunicación del que el texto es su producto material. Evidentemente, el dato de “segundo orden” referido al gasto editorial en función del número de palabras, no remite directamente al proceso de comunicación que facilita la interpretación cognitiva y social del texto, sino al proceso social de producción previo a su circulación comercial, y no a su circulación comunicativa. En cambio, el dato de “segundo orden” referido a la proporción de “palabras llenas” y “palabras vacías” se acerca más al proceso singular de comunicación como objeto de conocimiento, pues sirve para considerar un aspecto en la forma de expresión de sus autores (emisores); pero no es significativo ni válido para representar la singularidad del texto respecto a la situación comunicativa en función de la cual se produce, pues resulta demasiado marginal e insuficiente en un producto comunicativo cuyo objetivo primordial no es la expresión literaria o artística, sino la claridad y el rigor argumentativo de la representación verbal y escrita de un objeto científico de conocimiento: la metodología de investigación en análisis de contenido. En términos generales, por consiguiente, la pertinencia de la elaboración de datos mediante disección (o análisis) de productos singulares de comunicación social (como es el caso del denominado análisis de contenido) procede de someter a prueba (refutar) que las operaciones de disección del “texto”, y la elaboración, registro y tratamiento de los datos referidos a éste, resulten adecuados, significativos y suficientes para mostrar su singularidad respecto a la situación de comunicación que constituye el campo de estudio para representar, a su vez singularmente, un objeto de conocimiento científico: la comunicación social a la que se recurre en la agenda del acontecer colectivo. Según el diseño de análisis del objeto de estudio, es decir, del proceso singular de comunicación donde tienen su origen los productos comunicativos, pueden diferenciarse también análisis de contenido horizontales , verticales , transversales , longitudinales y triangulares . Una primera manera de diferenciar los análisis de contenido según aquel diseño es considerar los análisis de contenido que utilizan un corpus de documentos relativamente amplio, o aquellos que eligen corpus muy reducidos, en ocasiones de un solo caso. Aquellos análisis que se valen de un corpus documental extenso, son los propios de los diseños horizontales o extensivos, típicos en el análisis de contenido de carácter cuantitativo, que suelen ser objeto de un tratamiento estadístico a partir de una construcción muestral. Un ejemplo de este análisis de contenido horizontal, desmesurado por el voluminoso universo textual al que fue referido, es el estudio propuesto por Lasswell (1965) que pretendía probar que se había puesto en marcha una revolución mundial a partir del análisis de los símbolos políticos de los editoriales periodísticos de Francia, Alemania, Gran Bretaña, Rusia y los Estados Unidos y de los que aparecían en los discursos políticos de grandes líderes nacionales en todos estos países. Se trataba por consiguiente de analizar como objeto de estudio, más que procesos singulares de comunicación, toda una categoría abstracta de estos procesos, construida por la similaridad de sus productos: los editoriales de prensa, por una parte, y los discursos políticos, por otra. Pero las conclusiones no apuntaban sin embargo al objeto, sino a hipótesis previas supuestamente operativas tanto para los procesos de comunicación de masas, como para las ceremonias políticas donde se pronuncian discursos, como para cualquier otro proceso de interacción social donde a su vez serían operativos los valores manifestados a través de la comunicación de masas y los propios discursos políticos. El otro tipo de análisis de contenido que cabe distinguir es el de los diseños verticales o intensivos, como se ha dicho caracterizados por corpus muy reducidos o de un solo caso, cuyo desarrollo, a diferencia del que es propio de diseños horizontales, en ocasiones es mucho más amplio que el texto analizado. Por lo general, se trata de análisis no cuantitativos, que no recurren a procedimientos de muestreo, en los que el significado deriva más de las relaciones, las oposiciones y el contexto, que de medidas cuantitativas. Este tipo de análisis apenas puede ser replicado y puede adolecer de falta de representatividad en sus hallazgos, pues investigadores diferentes, estudiando el mismo documento o caso, pueden llegar a conclusiones opuestas. Un ejemplo de este análisis de contenido vertical es el que ofrecen los análisis estructural-semiológicos. El análisis de contenido con diseño transversal es aquel que consiste en seleccionar muestras de corpus textuales que difieren, por ejemplo, en cuanto a una toma de postura ante un tema, y formar con ellos grupos independientes que se analizan en el mismo momento histórico crucial reflejado en esos corpus. Si son representativos y se igualan las condiciones de esos grupos, las diferencias que se observe n habrá que atribuirlas a las posiciones diversas, pero siempre permanecerá la duda de si son debidas también a diferentes situaciones de comunicación que les son propias. El análisis de contenido con diseño longitudinal consiste en analizar corpus en diferentes momentos de su trayectoria, ya sea aplicando medidas repetidas o sirviéndose de muestras independientes. Se trata de los análisis de tipo sistémico propugnados por Rapoport (1969), que desarrolla una teoría sistémica de los corpus textuales, según la cual hay que analizar siempre bajo los mismos parámetros el cambio o la evolución de un mismo corpus textual (por ejemplo, editoriales de un periódico) como sistema autónomo. Si el análisis abarca a un número representativo de medios de comunicación, el autor señala que los resultados pueden considerarse como indicadores temáticos del clima social. Es evidente que también aquí se parte de presuposiciones tales como que los procesos singulares de comunicación se pueden categorizar por la sistematicidad de sus productos (lo cual puede ser cierto a veces, pero no siempre) y que el clima social puede ser descrito por una sola variable, aunque sólo sea indicativa, como es una categoría artificialmente construida de productos de comunicación. En consecuencia, el problema no es conocer la comunicación por sus productos, sino en todo caso el pretendido clima social, por la comunicación, de la cual sólo se retiene una categoría de variables: el género predefinido de productos analizados. En el diseño triangular , el término “triangulación” se utiliza de varias formas , pero fundamentalmente se refiere a la recogida y comparación de distintas perspectivas sobre una misma situación de comunicación. Se basa en la contrastación de la descripción, explicación y evaluación de los contenidos analizados en una investigación, con otras descripciones, explicaciones o evaluaciones de otras investigaciones independientes realizadas sobre el mismo objeto, o bien, dentro de una misma investigación sobre idéntico objeto, de una combinación de técnicas, entre ellas el análisis de contenido, como medio de dar validez externa a los datos. Un ejemplo de este tipo de diseños lo muestra la investigación expuesta en Piñuel y Gaitán (1995) y realizada por Piñuel en 1992 sobre el plebiscito chileno de 1988, en la que se combinaron y compararon los resultados de un análisis de contenido de la campaña electoral del plebiscito chileno en T V, y de un análisis a partir de una encuesta realizada entre los ciudadanos chilenos nada más acabar la campaña y realizada la consulta electoral. Ver También:
Si te ha sido de ayuda esta página por favor habla nosotros con tu compañero de clase, es la mejor contribución que esperamos de nuestros usuarios, pulsa aquí y recomiéndanos. |
|||||||
|
||||||||